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Vin Diesel asalta Barcelona

Por Juan 'Xcast' García
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  • Desarrollador
  • Midway
  • Distribuidor
  • Atari
  • Lanzamiento
  • Ya disponible

El mundo del cine da un paso más hacia la fusión total con el del videojuego gracias a Tigon Studios, la productora propiedad del musculado Vin Diesel. Y es que han conseguido crear un juego que va a servir como base para una futura película sobre Wheelman, obteniendo una fusión total entre ambos mundos.

Esta simbiosis sólo la habíamos visto en Riddick, que curiosamente también esta protagonizada por el amigo Vinny y su brillante cuero cabelludo.
El tema es que encarnamos a un agente secreto americano, de nombre Milo Burik, que trata de infiltrarse en los bajos fondos de Barcelona, dominados por tres bandas mafiosas: Los cubanos, los latinos y los rumanos.

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Así dicho podría parecer un juego de disparos más para la lista, pero lo cierto es que se aleja de todo lo visto anteriormente para convertirse en un arcade furioso sobre ruedas. De hecho, por sacarle parecidos, sería una mezcla perfecta entre la película Transporter y el mundo de GTA. 
Se parece a la película protagonizada por el otro calvo famoso, Jason Statham, en las persecuciones a toda velocidad, los movimientos espectaculares y el afán por usar el coche como una verdadera arma de destrucción.

No es ni siquiera necesario bajarse de uno para coger otro y continuar la persecución. Con acciones como esta consigue una fluidez brutal en su jugabilidad, sólo interrumpida por la otra parte del juego, la que va a pie. Demasiado lineal y obvia, aunque necesaria de todas maneras. De todas maneras la amplia mayoría del juego se desarrolla a bordo de los vehículos, motos, coches y camiones, en una proporción 75%-25%.

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Retomando lo que decíamos antes, su parecido con la saga GTA se encuentra en la ciudad. Toda Barcelona abierta para ir descubriendo cada uno de sus entresijos y callejuelas. No es precisamente una copia calle por calle, pero sabe tomar la esencia y lugares más característicos de dicha población. Las 31 misiones del hilo principal se concatenan de manera lineal, pero la ciudad condal esconde 105 objetivos secundarios con los que ir pasando el tiempo, y que consiguen dar mucha más variedad a Wheelman. 


Todo luce de una manera más que aceptable y se mueve a una velocidad constante y rápida. El culpable, una vez más, el Unreal Engine 3 (¿Cuantos juegos van ya que lo usan?). Permite incluso una total interactividad con el escenario, permitiendo reventar gran parte del escenario y, por supuesto, de los vehículos, que se hacen migas ante nuestros ojos.
Su mayores fallos son no incluir ningún modo multijugador para alargar la vida del juego, y presentar unas calles de Barcelona bastante desiertas de peatones y Mossos d´esquadra. Al menos esto último casi ni se nota mientras vamos a toda velocidad.

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